28 jun. 2007
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Luis Antonio de Villena


Los ojos eran extremadamente hermosos.
Los labios de una carne muy dulce.
No era, en fin, tan joven como su belleza.
Gemía, se turbaba, descendía a los sótanos
más húmedos del cuerpo,
usaba su saliva como miel,
simulaba trances de pequeña muerte,
indudablemente efímeros y ciertos.
Algo en él era terriblemente delicado,
algo semejaba un perfume muy oscuro
de jazmines enfermos.
Era la suavidad de un lecho de agua,
la escurridiza obsesión de las ojeras,
la blanca piel, suntuosamente condenada.
La sexualidad más sórdida se le volvía azul.

Era el fin del mundo en filo de primavera.
Sabes que no era amor, ni amistad;
sólo un placer que se mira en espejos de noche.
Únicamente esperaba deshacer tu sensualidad en sus muslos.
Cada amanecer deseaba el horror del amor romántico.
Como húmeda flora, putrefacción, y hermosura.
Luz lunar en un valle de caricias.
Era la belleza extremadamente turbia.
Su sexo descansaba, magnífico, como un león satisfecho...


 
posted by Sirena at 10:47 a. m. | 94 comments
19 jun. 2007

Fernando Rosas


Mis labios deslizándose pausadamente desde tu cuello
hasta tus pechos fuertes, esperando que tu respiración
se acelere y me de la señal para seguir en el descenso
mientras aprieto tus muslos, colocándolos sobre mis hombros.
Luego sujetaré tus brazos con mis manos y el único
movimiento que permitiré será el estremecimiento de tu pelvis
mientras mi lengua juguetea incansable empujando
a que tu flor se abra, con mordiscos no muy suaves
en el umbral de la locura.

Seguirá, mi mano izquierda ayudando con caricias
a tus ya pétreos pezones sin dejar de lado el fabricar
un vacío con mis labios y mi lengua puntuda en compañía
de mi dedo medio inmiscuyéndose - aún siendo invitada -
en tus más olvidados rincones.
Y anhelo llenarte de placer hasta el punto del éxtasis
con tus piernas apretando mi cabeza y empujándola
aún más dentro hasta que mi rostro quede lleno de tu miel,
pues quiero que me dejes regocijarme en tu sabor y con tu aroma,
que desde ya supongo divino.

¿El lugar? Puede ser la mitad de una calle, la arena de Cuba
en medio de un baile o tu dormitorio.
¿La hora? Sería encantador de frente al amanecer,
mientras el sol nos hace cobre la piel al mediodía,
o en una noche en la que el frío reclame los gemidos de los amantes.
¿La posición? Preferiblemente yo de rodillas y tú de pie,
a riesgo de ser descubiertos.
¿La razón? Cualquiera, mientras el principio sea el amor.


 
posted by Sirena at 6:27 a. m. | 122 comments
8 jun. 2007

Silvia Rodríguez Bravo


Ven, redúceme al instinto carnal de tu laberinto,
comulga en mi templo la penitencia del pecado
que no es pecado, es la necesidad justa, natural,
grano a grano de tus manos en mis labios.
Poro a poro, sin fatiga tu cuerpo y mi cuerpo
se irán desgranando en el verbo prehistórico de los deseos.
Bebe de mi piel cada sorbo, mira estos labios
que buscan la humedad de tu sexo.

Ven, busca en mis pupilas asilo para tus demonios,
toca la expresión de mi carne, la alquimia de mis senos,
antes que el amanecer extermine esta hora.
Devoro tu cuerpo como Saturno a sus hijos,
y es que siento como tus aspas rompen el madero
de mi cautiverio y soy el reventar de olas nocturnas,
el caudal que silencioso recoge la nieve del verano.

Tu respirar corto, agitado, espacioso anuncia el malparir
de nieves condensadas, y yo cómplice del aborto,
dejo caer servilletas blancas sobre la selva sudorosa de tus colinas.
Hemos calmado la náusea placentera del alma y cuerpo,
hemos sondeado el vértigo del placer, el aullar de la noche,
hemos liberado al demonio escondido...
a ese esclavo anónimo que llevamos dentro.



 
posted by Sirena at 9:37 a. m. | 106 comments