7 de abr. de 2010
Quiero navegar barcos de papel. Quiero regresar donde la vida era simple. Porque no sabía que no sabía, y no me preocupaba por no saber. Quiero creer en el poder de la sonrisa, del abrazo, del apretón de manos, de la palabra, de la verdad, de la justicia, los sueños, de la imaginación. Quiero creer en la raza humana y quiero volver a dibujar muñecos en la arena...


Enrique Urquijo y los problemas "Volver a ser un niño"
 
posted by Sirena at 4:16 p. m. | 3 comments
14 de mar. de 2010

Arturo Quetzalcoatl Torres Herrera


Llevas el sol encarcelado bajo tu piel,
se te escapa por los poros
en las noches de nuestros encuentros
en forma de gotas luminosas y calientes
que guían mi lengua y mis labios
hasta el aleph de tu cuerpo,
en donde guardas
el manjar con que me alimento.
Sabes a sol y a luz,
sabes a lumbre que se libera
con ganas de ser incendio,
lumbre que me funde,
que me provoca jadeos.
Cuando te cabalgo a trote,
como se cabalga en la llanura,
dejo que tu sudor de sol me queme
y soporto con delicia tal tortura.

En las piernas llevo las marcas
de tu calor intenso,
no existe mi noche
si no llega tu orgasmo,
no vive mi cuerpo
si no estás a mi lado.
Busco apagar con mis aguas
ese sol que llevas dentro,
me quiero clavar en ti como en el desierto
quiero salir cansado, quemado, seco,
feliz de sobrevivir a tan dulce infierno.
Llevas un sol, un sol por dentro...



 
posted by Sirena at 1:08 p. m. |
12 de may. de 2009
Como un Rimbaud de nuestro pop, Antonio Vega pasó varias temporadas en el infierno. Pero los que le admirábamos, hemos tocado el cielo con sus canciones. Antonio se convirtió en uno de los compositores más personales e intransferibles de nuestra música. Tenía un don para engarzar imágenes como si fuera un orfebre de las palabras, como un sutil y paciente artesano de las melodías, como un alquimista de los estribillos, y, con el tiempo, su voz ni siquiera se quebró, sino que tenía el tacto ligero del cristal, un hilo de memoria individual y colectiva que se ha convertido en un testimonio conmovedor y melancólico, capaz de pintar de emoción cualquier pieza que muestre ante un auditorio. Conocí a Antonio cuando la vida era fácil. Las palabras botellón, Internet y sms no existían. Era fácil enamorarse de él, la forma en que cantaba como arrancándose tiras de piel. Porque Antonio tenía una varita mágica con la que pulsaba las teclas del sentimiento, una por una, un don preciso y precioso para llegar al corazón sin necesidad de atajos ni de trampas ni de ningún tipo de cartón.

Pero el cantante de la triste figura, hidalgo de los de guitarra en astillero, no olvidó su poder de seducción, su magia y sus encantamientos para conseguir que los molinos de la vida continuaran siendo los gigantes de su imaginación y de su música que todavía hoy, un día cualquiera, no sabemos qué hora es, pero se acuesta a nuestro lado sin saber por qué. Se va un maestro, un creador irrepetible, un compositor que ha marcado un punto y aparte en la música. Te quiero. Descansa en paz.



 
posted by Sirena at 5:38 a. m. |
16 de feb. de 2009
Viene la noche cargada de lluvia, rompiendo el aire con el estruendo fugaz de su garganta, recitando una canción sobre la tierra mojada. Esa tierra donde resbala el agua, una humedad que mañana morirá fundida en el barro. Vaga mi silencio entre las notas de Janis y las letras de Morrison. Vaga sin saber su rumbo, y aquellas cosas que merece la pena callar, explotan en la noche como metralla, como las cuerdas de ese piano en el viejo París, sobre las terrazas del Café de Flore o de La Coupole, intentando despertar a cualquier precio los sueños de Henry Miller y de Sartre. Llueve, y hoy más que nunca viajaría, como decían Héroes, a través de Asia cruzando los Himalayas, entre la India y Nepal, pasando por Katmandú y los lagos de Pokhara... en busca de esa flor de loto.



 
posted by Sirena at 4:09 p. m. |
28 de oct. de 2008
"No importa lo grande que llegue a ser la ola, ni lo pequeño que sea nuestro barco... un palillo siempre flota en el agua".

A veces, en las grandes tormentas, o en los simples aguaceros, o en las pequeñas lluvias, es bueno empequeñecerse o hacerse el muerto. Porque siempre siempre acabas flotando. O, al menos, eso dicen. Pero yo no lo tengo tan claro.



 
posted by Sirena at 12:00 p. m. |
30 de ene. de 2008
Podría escribir las frases más delicadas mientras la lluvia araña mi ventana. Mientras las notas de un piano se abrazan en la atmósfera del humo de mi cigarro, siendo a veces consciente que la misma vida es quien abre la boca y se traga los restos del naufragio. Desde el balcón caen frases, oraciones subordinadas, palabras nunca dichas. Cuando la vida busca alguna sugerencia, sólo entonces la verdad duele. Y esta noche no me queda más remedio que una botella de tequila, junto con cualquier disco de The Doors... y con esa canción que me lleva a buscar una vocal y una consonante para hacerlas amantes en mi boca.

Podría escribir de qué color es mi vida. Podría llevar la belleza de una poesía a la palabra, a la voz, a un papel… pero no hay bastantes idiomas ni diccionarios, ni siquiera suficientes notas en un pentagrama, para expresar la razón que despliega mi cuerpo cada mañana.


Sirena



Parece que mis idas y venidas son algo habitual ya. Me voy de viaje, a un sitio donde no hay mar, pero donde los sueños y las ganas de vivir están en cada rincón. Besos infinitos. No os olvido.

 
posted by Sirena at 2:11 p. m. |
26 de dic. de 2007

Creo que el volumen está superbajo, espero que se oiga bien el mensaje. Sino, subid los altavoces y esas cosas. :) Feliz Navidad. Besos mil...

 
posted by Sirena at 3:26 p. m. | 52 comments
18 de oct. de 2007

Bueno, al contrario de lo que parecía ya, no me he quedado mar adentro, aunque ganas no me han faltado. Volví hace unas semanas, pero no he tenido nada de tiempo para publicar en el blog ni el suficiente para visitaros. Lo siento. Las circustancias me mantienen alejada de este mundo de los blogs, espero que no por mucho tiempo. Daros las gracias por vuestros comentarios. Mañana me voy a Sevilla, a ver el concierto de Héroes del Silencio del sábado, así que a cantar a todo pulmón, espero no volver ronca. Ya os contaré. ;) Y bueno, dejo este vídeo de ellos, es la canción que da nombre a mi blog, "Sirena Varada", con la que me siento muy identificada. De nuevo, hasta pronto. A mi vuelta os saludaré como os mereceis. Besos infinitos. Y gracias.

Sirena



 
posted by Sirena at 2:17 p. m. |
9 de ago. de 2007

Desde aquel momento (hasta ahora... años, quiza, según otras medidas, pero en mi recuerdo es sólo una frase reiterada) hay tantos días en los que la vida se detiene, frena y se sienta y espera como un tren en las vías. Paso por ese hotel a las 8 y a las 5. Hay gatos en los callejones y botellas y mendigos, y levanto los ojos hacia la ventana y pienso ya no sé dónde estás, y sigo andando y me pregunto adónde va la vida cuando se detiene.

"Pausa" (Charles Bukowski)
 
posted by Sirena at 1:58 p. m. |
25 de jul. de 2007

Homero Aridjis


Un río carnal abre los muslos. Perséfone se abre como una
escalera estrecha y empinada. Perséfone ríe al borde sus
fibras nerviosas. Navegan barcos por mar desconocido.
Navega un dios en sí mismo enlazado. El cuello de los cisnes
en un solo cuello. Perséfone me mira como yesca que acecha el fuego.
Pone los codos sobre las rodillas, mete la cabeza entre las manos.
Se sienta en sus cojines suaves. Se sienta sobre un lecho que
por las arrugas de las mantas parece un trono rudo.
Mis manos friccionan con ardor sus miembros. En sus miembros
se confunde lo blanco de su piel, lo rojo de su ardor.
A sus miembros que fricciono llegan su silencio, su emoción,
sus gestos. Un mismo calor anima su corazón, sus pies,
sus dedos. El fuego le abre el cuerpo, igual que un incendio
descubre en una casa muchas ventanas, muchos ojos.

Igual que si se hubiera vuelto su interioridad hacia afuera,
y un color propio la recorriera matizando sus rasgos. Me adentra.
No pienso. Mis sentidos despiertan. Oigo mi cuerpo, oigo su cuerpo
enredarse en el mío. Crecen los dos, enmudecen, maduran,
se avejentan, mueren. Oigo el eco de su desaparición,
de su nacimiento. Oigo. Que no están, que llegan, que se van.
Siento su cuerpo. Toca con mil poros abiertos a mi piel.
Me roza con mil manos y muslos. Me roza con pedazos de
carne que se labia, se hiende. Mojándome. Huelo su origen.
Su deseo. Su ceniza. Sus cabellos húmedos de mis cabellos.
Su roce que es mi roce. Veo la palabra que no dice en su lengua
curvada, alargada hasta mi lengua. Su sexo que entraña mi sexo.
Sus pies extendidos. Su movimiento sacando chispas
de las sábanas con las caderas. Su hundimiento en el colchón.

Su levantarse y caer y sonar. La oscuridad momentánea de su boca,
de sus axilas, de su cuello y sus brazos. Llena mi ver una rodilla.
Un brazo. Un ojo. Un cabello entre mis labios. Un trozo de muslo.
Un pedazo de vientre. El ombligo. Sus cabellos. Su ombligo.
Su cara vuelta a la derecha. Su cara vuelta a la izquierda.
Su mentón apuntando hacia arriba y hacia abajo.
Su cuerpo recogido. Su cuerpo diagonal. Su oreja. Sus cabellos.
Su sexo. Su boca que se ahonda y se ahonda, que se sumerge
por adentro de ella, que cae y cae, toca mi sexo, sube por mi cuerpo,
se convierte en mi boca que la besa, en su boca que se ahonda.
Y cae en mí, y cae en ella.


 
posted by Sirena at 12:14 p. m. | 152 comments
10 de jul. de 2007
i
Manuel González


Estimulo con decisión cada pétalo sensual
que a cada instante florece y derrama
entre tus senos el pecado, el mordisco preciso
que nos hace sucumbir en el edén de nuestro delirio.
Me adhiero a tu vello púbico ...como náufrago,
tal vez para inmortalizarte, en la sublime esencia
opiácea que tus humedades convocan,
al festín profanado de mi lengua.

Aunque seas la ilusión de mis sueños,
nada me excita más que el olor de tu piel ebria,
tus exquisitos secretos paladeados,
ocultos laberintos de pasión exacerbada.
Tu cuerpo rugiendo oceánicamente un arco irisado
hacia el paraíso de Eros, al ritmo más frenético
de tu sangre chorreando baladas de gemidos,
acompasados del semen derrotado,
en la voraz contienda... a duelo con tu sexo.


 
posted by Sirena at 12:35 p. m. | 123 comments
28 de jun. de 2007
m
Luis Antonio de Villena


Los ojos eran extremadamente hermosos.
Los labios de una carne muy dulce.
No era, en fin, tan joven como su belleza.
Gemía, se turbaba, descendía a los sótanos
más húmedos del cuerpo,
usaba su saliva como miel,
simulaba trances de pequeña muerte,
indudablemente efímeros y ciertos.
Algo en él era terriblemente delicado,
algo semejaba un perfume muy oscuro
de jazmines enfermos.
Era la suavidad de un lecho de agua,
la escurridiza obsesión de las ojeras,
la blanca piel, suntuosamente condenada.
La sexualidad más sórdida se le volvía azul.

Era el fin del mundo en filo de primavera.
Sabes que no era amor, ni amistad;
sólo un placer que se mira en espejos de noche.
Únicamente esperaba deshacer tu sensualidad en sus muslos.
Cada amanecer deseaba el horror del amor romántico.
Como húmeda flora, putrefacción, y hermosura.
Luz lunar en un valle de caricias.
Era la belleza extremadamente turbia.
Su sexo descansaba, magnífico, como un león satisfecho...


 
posted by Sirena at 10:47 a. m. | 94 comments
19 de jun. de 2007

Fernando Rosas


Mis labios deslizándose pausadamente desde tu cuello
hasta tus pechos fuertes, esperando que tu respiración
se acelere y me de la señal para seguir en el descenso
mientras aprieto tus muslos, colocándolos sobre mis hombros.
Luego sujetaré tus brazos con mis manos y el único
movimiento que permitiré será el estremecimiento de tu pelvis
mientras mi lengua juguetea incansable empujando
a que tu flor se abra, con mordiscos no muy suaves
en el umbral de la locura.

Seguirá, mi mano izquierda ayudando con caricias
a tus ya pétreos pezones sin dejar de lado el fabricar
un vacío con mis labios y mi lengua puntuda en compañía
de mi dedo medio inmiscuyéndose - aún siendo invitada -
en tus más olvidados rincones.
Y anhelo llenarte de placer hasta el punto del éxtasis
con tus piernas apretando mi cabeza y empujándola
aún más dentro hasta que mi rostro quede lleno de tu miel,
pues quiero que me dejes regocijarme en tu sabor y con tu aroma,
que desde ya supongo divino.

¿El lugar? Puede ser la mitad de una calle, la arena de Cuba
en medio de un baile o tu dormitorio.
¿La hora? Sería encantador de frente al amanecer,
mientras el sol nos hace cobre la piel al mediodía,
o en una noche en la que el frío reclame los gemidos de los amantes.
¿La posición? Preferiblemente yo de rodillas y tú de pie,
a riesgo de ser descubiertos.
¿La razón? Cualquiera, mientras el principio sea el amor.


 
posted by Sirena at 6:27 a. m. | 122 comments
8 de jun. de 2007

Silvia Rodríguez Bravo


Ven, redúceme al instinto carnal de tu laberinto,
comulga en mi templo la penitencia del pecado
que no es pecado, es la necesidad justa, natural,
grano a grano de tus manos en mis labios.
Poro a poro, sin fatiga tu cuerpo y mi cuerpo
se irán desgranando en el verbo prehistórico de los deseos.
Bebe de mi piel cada sorbo, mira estos labios
que buscan la humedad de tu sexo.

Ven, busca en mis pupilas asilo para tus demonios,
toca la expresión de mi carne, la alquimia de mis senos,
antes que el amanecer extermine esta hora.
Devoro tu cuerpo como Saturno a sus hijos,
y es que siento como tus aspas rompen el madero
de mi cautiverio y soy el reventar de olas nocturnas,
el caudal que silencioso recoge la nieve del verano.

Tu respirar corto, agitado, espacioso anuncia el malparir
de nieves condensadas, y yo cómplice del aborto,
dejo caer servilletas blancas sobre la selva sudorosa de tus colinas.
Hemos calmado la náusea placentera del alma y cuerpo,
hemos sondeado el vértigo del placer, el aullar de la noche,
hemos liberado al demonio escondido...
a ese esclavo anónimo que llevamos dentro.



 
posted by Sirena at 9:37 a. m. | 106 comments
26 de may. de 2007

Ana Rossetti


Tu cuerpo, desierto de ti,
ascéticos los ojos de tus fuentes abismales,
descubre sobre qué dureza se ceñirán tus manos.
Del placer, los cauces rotos, por tus miembros,
te aleccionan en el violento quehacer
que te humedecerá el vientre,
manantial imposible a tus resecos labios.

Innumerables lenguas te recorren la carne
chupándote las sienes y enfríando tu espalda;
gasa de plata empapándote el vello.
La postrer sacudida echa atrás tu cabeza,
Los párpados cerrados, el cuello en vano aguarda
ser cercenado de un ávido mordisco,
pues el deseo, ya, desciende por tus muslos.


 
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14 de may. de 2007

Eduardo Cote Lamus


Tu cuerpo desnudo brilla bajo los relámpagos
como antes bajo mis manos.
Todas las estaciones están en tu cuerpo.
La primavera comienza su esplendor en tu abrazo
y concluye en tu boca entreabierta, exultante.
Todos los ríos del mundo están en tu cuerpo,
confluyen en ti en el momento
en que el animal más bello del bosque
—el ciervo, por ejemplo—
bebe de ti y se contempla.
Tu piel es el límite del fuego
donde se refugia el ardor del verano.
Rojas llamas te inundan.
Se mezclan los elementos y tu cuerpo se curva,
hay más aire en tu boca y en mi cuerpo sediento
busca en ti salida, la libertad, los deseos.

Se anudan en ti los olivos del mundo
y ardes como una lámpara.
Somos un cuerpo solo luchando contra la muerte.
El otoño se riega en tu cuerpo como vino rojo en la mesa.
Tus muslos descansan en el borde del mundo.
Vuela una paloma de tu pecho a mis manos.
Después miramos los dos, de alegría cansados,
como a chimenea en invierno, el fuego pasado
y tu piel que brilla bajo los relámpagos.


 
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4 de may. de 2007
m
José María Fonollosa


Hacemos el amor de una manera
imperfecta, mezquina y temerosa.
Nunca profundizamos. Nos quedamos
en la simple epidermis del instinto.
Y el placer obtenido se nos mezcla
con una sensación de desagrado.
Porque ponemos bridas al amor.
Levantamos barreras y frenamos
al llegar al umbral del punto límite.
Nunca lo trasponemos por cobardes.
Nos asusta ese paso hacia adelante.

Y miramos, cansados, al amor
entero, irrealizado, sobre el lecho.
Descontentos por no alcanzar la meta.
Como incendiar un bosque y que una lluvia
imprevista lo apague al poco rato.
Hacemos el amor como si fuera
un rito y por lo tanto usamos símbolos.
Sabemos el sentido de los gestos
y acciones que efectuamos al amarnos.
Morder y devorar, hender, herir...
Y gritos o gemidos alumbrándose.
Su significación es evidente.
Pero nos causa miedo. Y nos frustramos.

Habría que pasar de la parodia
al hecho y realizarnos plenamente.


 
posted by Sirena at 6:52 a. m. | 59 comments
29 de abr. de 2007
Nicolás Guillén


La tarde abandonada gime
deshecha en lluvia.
Del cielo caen recuerdos
y entran por la ventana.
Duros suspiros rotos, quimeras calcinadas.
Lentamente va viniendo tu cuerpo.
Llegan tus manos en su órbita
de aguardiente de caña;
tus pies de lento azúcar
quemados por la danza,
y tus muslos, tenazas del espasmo,
y tu boca, sustancia comestible,
y tu cintura de abierto caramelo.
Llegan tus brazos de oro,
tus dientes sanguinarios;
de pronto entran tus ojos traicionados;
tu piel tendida, preparada
para la siesta:

Tu olor a selva repentina;
tu garganta gritando -no sé, me lo imagino-,
gimiendo -no sé, me lo figuro-,
quejándose -no sé, supongo, creo-
tu garganta profunda
retorciendo palabras prohibidas.
Un río de promesas baja de tus cabellos,
se demora en tus senos,
cuaja al fin en un charco
de melaza en tu vientre,
viola tu carne firme de nocturno secreto.
Carbón ardiente y piedra de horno
en esta tarde fría de lluvia y de silencio.


 
posted by Sirena at 4:35 p. m. | 46 comments


Manuel del Cabral


Yo soy el sexo de los condenados.
No el juguete de alcoba que economiza vida.
Yo soy la amante de los que no amaron.
Yo soy la esposa de los miserables.
Soy el minuto antes del suicida.
Sola de amor, mas nunca solitaria,
limitada de piel, saco raíces...
Se me llenan de ángeles los dedos,
se me llenan de sexos no tocados.
Me parezco al silencio de los héroes.
No trabajo con carne solamente...
Va más allá de digital mi oficio.

En mi labor hay un obrero alto...
Un Quijote se ahoga entre mis dedos,
una novia también que no se tuvo.
Yo apenas soy violenta intermediaria,
porque tambien hay verso en mis temblores,
sonrisas que se cuajan en mi tacto,
misas que se derriten sin iglesias,
discursos fracasados que resbalan,
besos que bajan desde el cráneo a un dedo,
toda la tierra suave en un instante.

Es mi carne que huye de mi carne;
horizontes que saco de una gota,
una gota que junta
todos los ríos en mi piel, borrachos;
un goterón que trae
todas las aguas de un ciclón oculto,
todas las venas que prisión dejaron
y suben con un viento de licores
a mojarse de abismo en cada uña,
a sacarme la vida de mi muerte.


 
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E.E. Cummings


Amo mi cuerpo
cuando está con tu cuerpo,
es un cuerpo tan nuevo
de superiores músculos y
estremecidos nervios.

Amo tu cuerpo, amo sus actos,
amo sus preguntas, amo...
palpar las vértebras de tu cuerpo
y tus huesos, y la estremecida
firme suavidad a la que quiero
una y otra vez besar.

Amo este beso,
esto y aquello de ti, quiero frotar
suavemente el sacudido vello
de tu eléctrica piel, y lo que sea
que acabe en dividida carne...
y los grandes ojos, trozos de amor,
y tal vez la estremecida emoción
tan siempre renovada
de estar sobre ti

 
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