26 may. 2007

Ana Rossetti


Tu cuerpo, desierto de ti,
ascéticos los ojos de tus fuentes abismales,
descubre sobre qué dureza se ceñirán tus manos.
Del placer, los cauces rotos, por tus miembros,
te aleccionan en el violento quehacer
que te humedecerá el vientre,
manantial imposible a tus resecos labios.

Innumerables lenguas te recorren la carne
chupándote las sienes y enfríando tu espalda;
gasa de plata empapándote el vello.
La postrer sacudida echa atrás tu cabeza,
Los párpados cerrados, el cuello en vano aguarda
ser cercenado de un ávido mordisco,
pues el deseo, ya, desciende por tus muslos.


 
posted by Sirena at 5:38 a. m. | 99 comments
14 may. 2007

Eduardo Cote Lamus


Tu cuerpo desnudo brilla bajo los relámpagos
como antes bajo mis manos.
Todas las estaciones están en tu cuerpo.
La primavera comienza su esplendor en tu abrazo
y concluye en tu boca entreabierta, exultante.
Todos los ríos del mundo están en tu cuerpo,
confluyen en ti en el momento
en que el animal más bello del bosque
—el ciervo, por ejemplo—
bebe de ti y se contempla.
Tu piel es el límite del fuego
donde se refugia el ardor del verano.
Rojas llamas te inundan.
Se mezclan los elementos y tu cuerpo se curva,
hay más aire en tu boca y en mi cuerpo sediento
busca en ti salida, la libertad, los deseos.

Se anudan en ti los olivos del mundo
y ardes como una lámpara.
Somos un cuerpo solo luchando contra la muerte.
El otoño se riega en tu cuerpo como vino rojo en la mesa.
Tus muslos descansan en el borde del mundo.
Vuela una paloma de tu pecho a mis manos.
Después miramos los dos, de alegría cansados,
como a chimenea en invierno, el fuego pasado
y tu piel que brilla bajo los relámpagos.


 
posted by Sirena at 12:32 p. m. | 96 comments
4 may. 2007
m
José María Fonollosa


Hacemos el amor de una manera
imperfecta, mezquina y temerosa.
Nunca profundizamos. Nos quedamos
en la simple epidermis del instinto.
Y el placer obtenido se nos mezcla
con una sensación de desagrado.
Porque ponemos bridas al amor.
Levantamos barreras y frenamos
al llegar al umbral del punto límite.
Nunca lo trasponemos por cobardes.
Nos asusta ese paso hacia adelante.

Y miramos, cansados, al amor
entero, irrealizado, sobre el lecho.
Descontentos por no alcanzar la meta.
Como incendiar un bosque y que una lluvia
imprevista lo apague al poco rato.
Hacemos el amor como si fuera
un rito y por lo tanto usamos símbolos.
Sabemos el sentido de los gestos
y acciones que efectuamos al amarnos.
Morder y devorar, hender, herir...
Y gritos o gemidos alumbrándose.
Su significación es evidente.
Pero nos causa miedo. Y nos frustramos.

Habría que pasar de la parodia
al hecho y realizarnos plenamente.


 
posted by Sirena at 6:52 a. m. | 59 comments