29 abr. 2007
Nicolás Guillén


La tarde abandonada gime
deshecha en lluvia.
Del cielo caen recuerdos
y entran por la ventana.
Duros suspiros rotos, quimeras calcinadas.
Lentamente va viniendo tu cuerpo.
Llegan tus manos en su órbita
de aguardiente de caña;
tus pies de lento azúcar
quemados por la danza,
y tus muslos, tenazas del espasmo,
y tu boca, sustancia comestible,
y tu cintura de abierto caramelo.
Llegan tus brazos de oro,
tus dientes sanguinarios;
de pronto entran tus ojos traicionados;
tu piel tendida, preparada
para la siesta:

Tu olor a selva repentina;
tu garganta gritando -no sé, me lo imagino-,
gimiendo -no sé, me lo figuro-,
quejándose -no sé, supongo, creo-
tu garganta profunda
retorciendo palabras prohibidas.
Un río de promesas baja de tus cabellos,
se demora en tus senos,
cuaja al fin en un charco
de melaza en tu vientre,
viola tu carne firme de nocturno secreto.
Carbón ardiente y piedra de horno
en esta tarde fría de lluvia y de silencio.


 
posted by Sirena at 4:35 p. m. | 46 comments


Manuel del Cabral


Yo soy el sexo de los condenados.
No el juguete de alcoba que economiza vida.
Yo soy la amante de los que no amaron.
Yo soy la esposa de los miserables.
Soy el minuto antes del suicida.
Sola de amor, mas nunca solitaria,
limitada de piel, saco raíces...
Se me llenan de ángeles los dedos,
se me llenan de sexos no tocados.
Me parezco al silencio de los héroes.
No trabajo con carne solamente...
Va más allá de digital mi oficio.

En mi labor hay un obrero alto...
Un Quijote se ahoga entre mis dedos,
una novia también que no se tuvo.
Yo apenas soy violenta intermediaria,
porque tambien hay verso en mis temblores,
sonrisas que se cuajan en mi tacto,
misas que se derriten sin iglesias,
discursos fracasados que resbalan,
besos que bajan desde el cráneo a un dedo,
toda la tierra suave en un instante.

Es mi carne que huye de mi carne;
horizontes que saco de una gota,
una gota que junta
todos los ríos en mi piel, borrachos;
un goterón que trae
todas las aguas de un ciclón oculto,
todas las venas que prisión dejaron
y suben con un viento de licores
a mojarse de abismo en cada uña,
a sacarme la vida de mi muerte.


 
posted by Sirena at 4:16 p. m. | 39 comments

E.E. Cummings


Amo mi cuerpo
cuando está con tu cuerpo,
es un cuerpo tan nuevo
de superiores músculos y
estremecidos nervios.

Amo tu cuerpo, amo sus actos,
amo sus preguntas, amo...
palpar las vértebras de tu cuerpo
y tus huesos, y la estremecida
firme suavidad a la que quiero
una y otra vez besar.

Amo este beso,
esto y aquello de ti, quiero frotar
suavemente el sacudido vello
de tu eléctrica piel, y lo que sea
que acabe en dividida carne...
y los grandes ojos, trozos de amor,
y tal vez la estremecida emoción
tan siempre renovada
de estar sobre ti

 
posted by Sirena at 4:08 p. m. | 29 comments

Alberto Ruy Sánchez


Tres árboles.
La lluvia nos detiene bajo sus ramas.
Como ellas, nuestras miradas se cruzan.
Y el sol nos toca mientras se esconde.
Me pierdo entre tus brazos y tus piernas
como quien se hunde en un bosque
del tamaño de la noche que comienza.
Perdido en ti te encuentro.

Tu mirada me guía de tus bosques
hacia tus mares. Tu olor me envuelve
y me anticipa lo que es estar en ti,
entre los muros movedizos
de tu cuerpo: en esa cámara obscura
donde me inicias al deslumbramiento.
Encerrado en ti vuelo contigo.

Tu piel es mi piel por un instante.
Y es mi casa y mi bosque,
y es mi mar y mi mundo.
Y esa noche eres mi universo.
Y si salgo de ti, y te miro y te toco,
giro de nuevo en tu fuerza:
atracción que me trastorna.

Entro al ámbito del poder
absoluto de tu belleza.
Nunca saldré de tu bosque triangular.
Del espacio posesivo de tu fuerza.


 
posted by Sirena at 4:01 p. m. | 23 comments
Francisco Carrasco Iturriaga


Indómito
estalla el universo en mi jardín.
Llamaradas en las nubes.
Tu boca entre yemas y gemidos.
Esta lluvia arañando la techumbre
intenta sacarte de mi sueño.
Su esfuerzo es un fracaso audiovisual
que no advertimos.
Tú y yo somos fantasmas
de otra dimensión.

Musa. Desnúdate. Quiero verte
impúdica, poro a poro
galopar en la punta de mi lengua.
Derrite la empalizada que
te ausenta de mi cráneo,
deja que mi aliento se
introduzca en tus huesos.
Orgásmica, sube por mis venas.
Eyacula mi raíz, desvirgando
el disfraz que me destierra.

Seamos esta gota
de sangre oxigenada.


 
posted by Sirena at 3:52 p. m. | 30 comments

Jose Ángel Valente


La lluvia
como una lengua de prensiles musgos
parece recorrerme, buscarme la cerviz,
bajar, lamer el eje vertical,
contar el número de vértebras
que me separan de tu cuerpo ausente.
Busco ahora despacio con mi lengua
la demorada huella de tu lengua
hundida en mis salivas.

Bebo, te bebo en las mansiones
líquidas del paladar y en la humedad
radiante de tus ingles, mientras
tu propia lengua me recorre y baja,
retráctil y prensil,
como la lengua oscura de la lluvia.
La raíz del temblor llena tu boca,
tiembla, se vierte en ti
y canta germinal en tu garganta


 
posted by Sirena at 3:47 p. m. | 20 comments
Charles Bukowski


Fuera de los brazos de un amor
y ya en los brazos de otra.
Me he salvado de morir en la cruz
por una dama que fuma marihuana
escribe cantos y cuentos, y es
mucho más amable que la última,
mucho mucho más amable,
y su sexo es tan bueno o mejor.
No es placentero ser puesto en la cruz
y dejado ahí, más placentero es olvidar
a un amor que no cumplió, como todo
amorfinalmente no perdura...
Más placentero hacer el amor
en la playa en Del Mar en la habitación 42
y después de todo sentado en la cama
tomando buen vino, hablando y tocando fumando.

Escuchando las olas...he muerto muchas veces
creyendo y esperando, esperando
en una habitación contemplando un cielo raso
agujereado, esperando la llamada, una carta,
un golpecito, un sonido...volviéndome salvaje
adentro mientras ella
bailaba con extraños en clubes nocturnos...
fuera de los brazos de un amor y ya
en los brazos de otra. No es placentero
morir en la cruz, más placentero es escuchar
tu nombre susurrado en la oscuridad.


 
posted by Sirena at 2:39 p. m. | 26 comments
Gioconda Belli


Te duermes a mi lado.
Caes silenciosamente en ese mundo
donde yo puedo ser alguna remota conocida,
una compañera de banca de parque
o la amante que acabas de dejar
para evadirte a esa región donde, mutuamente,
nos privamos de la palabra.
Me conmueve verte dormido,
hundido en las sabanas con el abandono del sueño,
enigmáticamente encerrado en tu cuerpo.

También yo me dormiré y,
entonces quizás te despiertes y pienses
esto que yo estoy pensando,
tal vez me imaginarás enredada en algún árbol
enmarañado de los que sabes que me encantan
y me quieras alcanzar tocándome, sacándome
del mutismo de estación de radio apagada,
volviéndome a traer hacia tu lado,
hacia el amor que nos dio el sueño.


 
posted by Sirena at 2:18 p. m. | 7 comments

Carlos Drummond de Andrade


Bajo la ducha amar, jabón y besos,
o en la bañera amar, vestidos de agua,
amor escurridizo, huye, se traba,
vuelve a huir, agua en los ojos,
agua en las bocas, baile, navegación,
inmersión, lluvia, esa espuma en los vientres,
la blancura triangular del sexo ―
¿esa agua, esperma, amor desvaneciéndose,
o nos volvemos fuente?


 
posted by Sirena at 1:58 p. m. | 3 comments
Constantino Kavafis


Regresa con frecuencia y tómame,
amada sensación: regresa y tómame.
Cuando despierte el recuerdo en mi cuerpo,
y el antiguo deseo me recorra la sangre,
cuando los labios y la piel recuerden...

y sienta aquellas manos que aún me tocan,
regresa con frecuencia,
y tómame en la noche
cuando los labios y la piel recuerden.
 
posted by Sirena at 1:51 p. m. | 2 comments
Chantal Maillard


Algún día, cuando el aire pese como tierra
sedienta sobre los cuerpos desnudos,
tal vez alcance a ser la voz de aquel peregrino
que enmudeció o el agua que,
gota a gota, resbala por su pecho.

Él nunca estuvo en la otra orilla, pues sabe
que allí los dioses duermen en el polvo.
Y sabe que cuando un hombre por azar
se duerme en la otra orilla,
-ese lugar que siempre ocupó la mirada-
ellos se despiertan y se contemplan en él.

Si ese hombre, entonces, se despierta,
se convierte en espejo y estalla con el sol...


 
posted by Sirena at 1:41 p. m. | 2 comments
28 abr. 2007

Ana Rossetti


Es tan adorable introducirme
en su lecho, y que mi mano viajera
descanse, entre sus piernas, descuidada,
y al desenvainar la columna tersa
-su cimera encarnada y jugos
atendrá el sabor de las fresas, picante-
presenciar la inesperada expresión
de su anatomía que no sabe usar,
mostrarle el sonrosado engarceal
indeciso dedo, mientras en pérfidas
y precisas dosis se le administra audacia.

Es adorable pervertir a un muchacho,
extraerle del vientre virginal esa rugiente
ternura tan parecida al estertor final
de un agonizante, que es imposible
no irlo matando mientras eyacula.


 
posted by Sirena at 7:33 p. m. | 22 comments